Odontopediatría · 4 min de lectura

Golpe en un diente de tu hijo: qué hacer en los primeros minutos

Equipo Dentista Badalona ·

Ilustración de una pelota, un diente golpeado y un vaso de leche con un diente dentro

Ante un golpe en la boca de un niño, la primera pregunta no es cuánto sangra, sino si el diente afectado es de leche o definitivo. Lo que hay que hacer en cada caso es distinto, y en un diente definitivo que se ha salido entero, lo que se haga en los primeros minutos importa mucho.

Paso cero: el niño, antes que el diente

Si ha habido pérdida de conocimiento, vómitos, somnolencia extraña, sangrado por la nariz o los oídos, o un golpe fuerte en la cabeza, el diente pasa a segundo plano: urgencias pediátricas o 112. Lo mismo si hay una herida en el labio o la cara que no deja de sangrar con presión o que parece necesitar puntos.

Si el niño está consciente, llora con normalidad y el problema se limita a la boca, sigue leyendo.

¿Es de leche o definitivo?

Como orientación general: hasta los 6 años aproximadamente, casi todos los dientes son de leche. Entre los 6 y los 12 conviven ambos; los incisivos centrales superiores definitivos, los que más se golpean, suelen salir hacia los 7 u 8 años. Los definitivos recién salidos son más grandes, con el borde ondulado. Si no lo tienes claro, trátalo como definitivo y llama.

Si se ha salido un diente definitivo entero

Es la situación en la que más cuenta el tiempo. Hazlo así:

  1. Busca el diente y cógelo por la corona, la parte blanca que se ve en la boca. No toques la raíz.
  2. Si está sucio, enjuágalo unos segundos con leche, suero fisiológico o agua fría del grifo, sin frotar ni cepillar.
  3. Si el niño colabora y es mayor, lo ideal es recolocarlo en su hueco, en la posición correcta, y que muerda suavemente un pañuelo para mantenerlo.
  4. Si no es posible recolocarlo, guárdalo en un recipiente con leche o suero fisiológico, o en la boca del propio niño si es mayor y no hay riesgo de que se lo trague. No lo envuelvas en papel ni lo dejes secar.
  5. Ve al dentista o a urgencias de inmediato, con el diente.

Cuanto menos tiempo pase fuera y menos se seque la raíz, más opciones hay de conservarlo.

Si se ha salido un diente de leche

No se vuelve a colocar. Recolocarlo puede dañar el diente definitivo que se está formando justo detrás. Controla el sangrado con una gasa limpia apretando unos minutos y pide cita para revisar que no hayan quedado restos y que la zona esté bien.

Diente roto, movido o desplazado

  • Se ha roto un trozo: guarda el fragmento en leche o suero. En definitivos, a veces puede volver a pegarse. Si se ve un punto rosado o rojo en el centro de la fractura, puede estar expuesto el nervio: conviene verlo el mismo día.
  • Se ha movido pero sigue en su sitio: dieta blanda y cita pronto para valorarlo.
  • Se ha desplazado hacia dentro, hacia fuera o se ha «hundido»: no intentes recolocarlo tú. Consulta el mismo día.
  • Parece que no ha pasado nada: revisa en los días siguientes. Un diente golpeado puede cambiar de color (grisáceo, amarillento, rosado) semanas después, o aparecer un bultito en la encía. Cualquiera de las dos cosas es motivo de consulta.

Qué llevar y qué contar en la consulta

  • El diente o los fragmentos, en leche o suero, aunque creas que no sirven.
  • Cómo y cuándo fue el golpe: contra qué, desde qué altura, a qué hora.
  • Si el niño ha tenido algún golpe previo en esos mismos dientes.
  • Su estado de vacunación, si ha habido herida con tierra o suciedad; es algo que el médico puede querer comprobar.

Con esa información es más fácil decidir qué pruebas hacen falta, como una radiografía, y cómo planificar el seguimiento.

Las primeras horas y los días siguientes

  • Frío por fuera, sobre el labio, a ratos.
  • Comida blanda y a temperatura templada unos días.
  • Cepillado suave de la zona, sin dejarlo de hacer: la placa acumulada inflama más la encía.
  • En niños pequeños, evitar el chupete y el biberón con tetina dura mientras la zona está sensible, si es posible.
  • Para el dolor, el analgésico infantil habitual según peso y prospecto, o lo que indique vuestro pediatra o farmacéutico.

Por qué hace falta revisión aunque todo parezca bien

En un diente de leche golpeado, lo que preocupa no es solo ese diente, sino el definitivo que se está formando debajo. Y en un definitivo joven, la raíz aún no ha terminado de desarrollarse, así que conviene seguir su evolución con controles. Por eso, después de un golpe, solemos citar de nuevo pasadas unas semanas, aunque el niño ya no se queje.

Prevenir el siguiente

La mayoría de estos golpes ocurren jugando, en el patio o con la bici. Si tu hijo hace deportes de contacto, patina o monta en bici con frecuencia, un protector bucal a medida protege mucho más que uno genérico que se queda en la bolsa porque molesta. Puedes preguntarnos por él en la próxima revisión de odontopediatría.

Si el golpe ha sido hoy, llámanos o escríbenos y te decimos si hay que venir ya: en horario de clínica lo tratamos como urgencia dental.

Información general para familias. No sustituye la valoración de un dentista o un pediatra, que deben ver al niño para decidir el tratamiento.

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Escríbenos o llámanos y te damos cita. Si es una urgencia, dínoslo y buscamos hueco prioritario.

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